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martes, 5 de junio de 2012

A lo pikachu, yo me despido: chusssss


Hoy es mi último día en Hamburgo y tengo un alergiocatarrismo del quince. Estoy muy feliz y triste, lo primero porque voy a volver a casa, con todos los que me echabais de menos; lo segundo, porque añoraré a mis niños y la gente que he conocido aquí, a la ciudad, de la que me he enamorado. Es otra época más que voy a cerrar muy pronto, parece que eso se sucede últimamente a gran velocidad.
Mañana estas horas estaré en mi casa con mi familia celebrando el cumple de Mario, madrugaré para ir a buscar bollos, he comprado galletas de mariposas, un balón de futbol de chocolate y no sé qué más. Me llevo muchas nuevas historias que teclear, ganas de acabar las empezadas y una certeza de mi siguiente libro grande (pero antes, toca lotear un rato ^_^).
Luego los niños, mis peques en buenos y malos ratos, que no solo me han regalado mil dos dibujos, o un abrazo colectivo cuando intenté darle uno a cada uno (mi marabundita, mi estampida jujanji…), si no que estaban los más mayores esperándome a la salida del cole para verme marchar y volverse a despedir de mí. Creo que me quedaré con eso en la memoria, porque me ha hecho sentirme muy bien (y me emocioné, lo reconozco, no delante de ellos, que se habrían puesto tristes)

En fin, Hamburgo, nosotros nos diremos hasta pronto, porque sé que volveré algún día. Mientras, prepararé algunas cosillas más y a la cama. Mañana tocará meter las últimas cosas en la maleta, y correr de nuevo a Kansas, porque no hay solo uno, si no miles de lugares más allá del arcoíris (Y que son musicales).

jueves, 24 de mayo de 2012

Chuss, Hamburgo!


Hoy ha sido mi despedida oficial de Hamburgo. Para los que se pregunten por qué tan rápido, es más porque necesitaba ir a un par de sitios obligados (partes que me faltaban por ver de St. Nikolai  y St. Michaeli), preferí aprovechar hoy e ir con calma, porque sabía que no me podía ir sin hacer esas visitas. Ha sido maravilloso, era como sentir que la ciudad entera se había confabulado para despedirnos a lo grande, como dos tontos enamorados o dos grandes amigos que se dicen hasta pronto.

St. Michaeli me faltaban las catacumbas, pero me fijé en el combi. No entendí ni en inglés la otra palabra, hasta que le pregunté a la taquillera: elevator, ascensor. ¡La madre, que era para subir a la torre! La torre de St. Michaeli son unos 106 metros de altura, es el edificio más alto de Hamburgo y da vértigo (algún día tendré que narrar aquí esa terrible lucha que tuve contra la lanzadera, una atracción del parque de atracciones de Madrid), pero fue precioso, como ver algunos restos de la antigua catedral en las catacumbas (que, al loro, ¡se quemó a causa de un rayo! Sobrevivió al incendio de Hamburgo y le cae un rayo…). Me encantó el lugar, es perfecto para un relato, aunque no sé si de terror.

Pero lo primero fue St. Nikolai, un lugar que me robó el corazón. Me acerqué porque creí que estaba las catacumbas, pero no, era un museo con restos de la catedral, incluyendo las vidrieras (una preciosidad). Aquí he vivido uno de los momentos más mágicos de mi vida, pero antes de explicarlo, voy a contar un poquito de historia.

St. Nikolai fue construida en el s. XVIII, fue durante unos años el edificio más alto de Europa, pero en el  s. XIX quedó muy dañada por el incendio de Hamburgo. La reconstruyeron, vaya si lo hicieron (la torre no sufrió tantos daños), pero después, en el 1943, con la operación Gomorra de los aliados, Hamburgo volvió a ser destruida. St. Nikolai prácticamente arrasada salvo la torre (porque los aliados usaban la torre para orientarse en sus bombardeos). Si os acercáis a verla, hay paredes en pie, pero lo que impresiona es ver toda la torre negra a causa de lo vivido, aguantando estoica.

Pues bien, no sabía que con la entrada al museo, había posibilidad de subir a la torre de nuevo. ¡Dios, vertigazo enorme! Ya subí cuando vino mi familia y lo pasé mal, precioso, pero mal. Ahora bien, me negué a perder esa oportunidad, es más, agradecía poder volver a subir (masoca que es una).
Y allí estaba, en ese coloso negro, mirando una ciudad que me había enamorado por sus rincones maravillosos (esos que no salen en guías), el río, las iglesias, todo… en soledad, como era la hora de comer, no había nadie arriba, a casi 80 metros de altura. No pude evitarlo, cogí el mp3 y puse “Bohemian Rhapsody” de Queen. Me pareció que esa torre y la historia narrada en la canción eran, a un modo peculiar, la misma historia. A pesar del vértigo, me puse a cantar la canción entera, moviéndome por el espacio estrecho que hay allí arriba, con el viento queriendo bailar conmigo.

Echaré de menos esta ciudad, que es tan mágica, pero sé que solo nos decimos hasta luego, que volveré algún día para reencontrarnos como dos viejos amigos.

sábado, 28 de abril de 2012

Hamburg



Lo sé, debó índice de reseñas y nuevos relatos, pero cuando llego a casa estoy con ganas de escribir o mirar internecio (amen de acabar los trabajos) que otra cosa.

Ya puedo decir oficialmente, que como escritora, me llevo dos cosas de Hamburgo. La primera es, curiosamente, que se ha convertido involuntariamente en el escenario de la novela “la ciudad de los juguetes rotos”. Si buscáis por el blog lo que necesitaba de la ciudad, Hamburgo lo cumple por completo (sobre todo la parte musical, hay un barrio que me ha encantado para ello).

Y la otra es que, al fin, he acabado la novela número lo que sea… pasé del veinte y no recuerdo ni cuantas he tecleado. Han sido 122 páginas de duro trabajo, como siempre, a veces de mayores o menores satisfacciones y mi primera novela sin betareaders siguiendo (he tardado mucho en ponerme con ello). Ahora mismo me siento muy cansada, voy a apagar esto y a la camita, a dormir. Seguramente volveré a la misma cafetería de estos días a escribir más cosas, ya que sin internet meto un turbo enorme, aunque solo sea porque me estoy acostumbrando a esa actitud cosmopolita de café (bueno, chocolate o frappe) y portátil.

Besotes a todos.

domingo, 1 de abril de 2012

Wilkommen in hamburg (donde hay canibalismo hamburguesil)

Allo!!!! Ya estoy en la casita de Alemania, lo del hotel ya he dicho muchas veces que exige blog aparte, de lo aterrador que ha sido XD. Ahora tengo una mesita y puedo actualizar.

Hamburgo es PRECIOSA, allí a dónde vas, ves un afluente del río, con muchos barcos por todos lados. También está lleno de árboles y de jevimetaleros, he echado mucho de menso estos días a mis jeviorros XD. Aquí también está el rey león, pero el teatro está en medio de una isla y para llegar, hay que ir en barco (sí, solo por eso QUIERO verlo aquí).

El cole genial, estoy cogiéndole ya mucho cariño a los niños y voy haciendo mis cosas. Vamos, que estoy muy contenta.

Lo de escribir, estos días me pondré al día con los relatos, pero ya voy avanzando en el reino eterno, pero no sé con las 47 que llevo en qué punto de la historia estoy :P. Creo que sigo sin llevar al nudo del todo.

Y no se me ocurre nada más que contar desde tierras alemanas. Muchos besitos a todos ^_^!!!!

jueves, 22 de marzo de 2012

Llega el momento, me piro

Ya es oficial, no hay mucha vuelta de hoja… no es que la hubiera antes, no os creáis, pero ya mañana, a estas horas, estaré escribiendo en un miniteclado para escribir relatos y acabar “el Reino Eterno” cuando toque (va a ser mi obra más internacional… la primera que acabe en el extranjero).

Si las anteriores semanas he estado tranquila, en esta se me ha juntado todo. Broncas, malas palabras, días, venidas, buenas palabras, buenos momentos… para mí la vida no llega con mesura: si hago cambios, vienen todos a la vez. Si algo requiere mi atención, vendrá a la vez que otras mil dos cosas :P. En fin, así normal que esté como estoy.


Me llevo un libro empezado y el del temor de un hombre sabio (¿pa qué más?) He descargado series, me he llevado unas pelis para ver que tenía ganas y las obligadas para mí (me faltan muchos, pero quiero al menos tener repo, rocky horror, y pesadilla). Mi familia a modo de despedida me ha regalado un álbum con fotos de todos. Creo que casi me da algo al ver la foto de miniPaquito, mi sobrino aún no nacido y al que conoceré días después de que nazca. Es raro, normalmente conozco a mis peques sin mucho tiempo mediante.

Haga lo que haga, sé que tocaba irme en muchos aspectos y que me viene genial, cuesta adaptarme, pero al mismo tiempo, estoy extremadamente impaciente por empezar. No lo dudéis, estoy como una cabra. Trabajar, hacer el trabajo de fin de módulo (que no lo llevo nada mal), conocer el lugar, practicar el inglés, secuestrar a algún alemán… esas cosas :P.


En fin, ya podéis ver la etiqueta especial para mis andanzas (sí, vente pa’ Alemania, Lala, es muy típico, pero divertido). Bueno, mañana ya me leeréis por las redes cómo he llegado.